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viernes, 31 de octubre de 2014

Me sobran ojos si no eres tú la vista, me sobran vistas si no son tus ojos.

Voy a ponerme seria de una vez cuando me mires a los ojos mientras me desnudas. Quiero darle al verbo tener el derecho a tocarnos y al verbo tocar el gusto de tenerte. Me sobran miembros para quererte. Me quitaría la piel cuando acabas de recorrerla y quiero que sigas,porque hay mucho por dentro que dejas sin besar. Te quitaría la piel, poco a poco, a tirones, para no dejar un solo sentimiento con cabeza y quitarte toda esa razón que tanto te ciega. Me sobran órganos si no soy capaz de dibujarte una escala en las costillas haciendo que resuene todo lo que te quiero decir sin hablar. Me sobran noches sin ti y me faltan horas para quererte. Me sobran grados si el ángulo entre tu pecho y mi espalda no es nulo. Me faltan centímetros para tocar el suelo, y sigues empeñándote en no dejarme caer. Quiero darle el sentido literal a la ironía de figurarte en el techo cuando no duermo. Quiero que sepas usar todos los sentidos menos el común cuando apague la luz , y entonces,veas.

lunes, 27 de octubre de 2014

"Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan" Alejandra Pizarnik.


Se suicidan, antes de llegar al borde de tu inconsciente. Después de llorar y darse contra las paredes de mi pecho,queriendo ser susurro y fracasando hasta ser silencio. Las palabras que he creado solo para ti, para describirte y deshacerte tanto daño; las palabras,mi amor, han perdido las ganas de dejar de perderte y ahora callan en su propio funeral.
Han sido tantas y tan contadas que me he escuchado decirlas cada noche. Y al resumirlas en un gemirte tu nombre parecían querer resucitar, pero son como el hombre, y ahora sólo queda echarlas de menos. Hace tanta soledad,tanto frío, tan poco amor,
que las palabras de no suicidarse acabarían muertas en un texto como este.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sin querer

Yo quería instalarme en tu cuerpo y quedarme viviendo en ti. Hacer caminos por tu espalda con los dedos y un puente entre tus piernas para tirarme desde ahí. Yo quería regalarte mis malos despertares y transformarlos en mañanas productivas; robarte la hora de la comida y ser tu postre; acurrucarte en el sofá después de la pizza del domingo y empezar a ver la misma película sin conseguir llegar al final sin caer en el vicio de quererte.
Yo quería mirarte mientras te peinas antes de salir y despeinarte a base de abrazos; coger frío cuando me quitases la manta y derretirme en tu sonrisa.
Tu sonrisa. Yo quería tu sonrisa y provocarla. Yo quería ser testigo de las sonrisas que nadie ve y paño de las lágrimas que no cuentas.
Sólo quería quererte y dejarme querer. Y me olvidé de quererme.