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sábado, 10 de octubre de 2015

Was mich nicht umbringt, macht mich stärker.

Me rio de todo ente que se impone entre tú y yo
porque no sabe de lo terrenal ni lo pagano de tus besos.
Dile a Dios que cada cruz es un cadáver olvidado por el imperio
y que podrán lapidarme en su nombre,
pero prometo resucitar al tercer día
para elevarme contigo.
Pregunta al dinero
cuántas noches tuyas puede pagar
y,cuando se agote,
recuérdale el precio de la arrogancia.
Dile al vulgo que ser normal es inaceptable
y que la vida nace en tus ojos
cuando me miras
y no en su credo. 
Dile al teatro que los mejores actores no saben amar
y que actuar
es otra forma de engañarse.
Diles a las falacias que cuestionarlas es mi forma de ganar
y que entre pecho y espalda no cabe su falsedad.
Me rio de todo ente que se impone entre tú y yo,
porque de su atrevimiento parten todas mi razones.

Freud

Envidia de coño, la vuestra. 
Que necesitáis un piropo para acercaros.
Complejo el de castraros
del útero que os mantuvo durante meses
para adentraros
en otro.
Cobarde el amor que reclamáis
de las faldas más cortas y más abiertas
para luego criticarlas
y dejar su dignidad en evidencia.
Envidia, la vuestra,
que desconocéis el amor sin sexo
y el sexo por amor
escondidos tras un muro
de insatisfacciones y virginidad.

Envidia de pene, la vuestra.
Que necesitáis un piropo para acercaros. 
Complejo el de castraros
de un hombre que no os ha correspondido
para escudaros
en otro.
Cobarde el amor que reclamáis
del pantalón más caído y canalla
para luego criticarlos
y dejar su dignidad bajo las suelas. 
Envidia, la vuestra,
que desconocéis el sexo sin amor
y el amor al sexo
escondidas tras un muro
de insatisfacciones y fragilidad.

Envidia de vida, la vuestra.
Que necesitáis un género para integraros.
Complejo el de castraros
de un poema que sostuvo vuestras quimeras
para encontraros
en otro.
Cobarde el amor que reclamáis
de las esferas más distinguidas y más rastreras
para luego criticarlas
y dejar vuestra dignidad bajo sus ruedas.
Envidia, la vuestra,
que desconocéis el amor sin género
y el género como opción
escondidos tras un muro

de insatisfacciones y moralidad. 

jueves, 1 de octubre de 2015

Retórica composición.

¿De qué estoy hecha?
Soy una mezcla de raíces, hojas y alas.
La pizca de verdad en cada mentira,
el juego y la trampa que invento.
De ahora, sin circunstancias.
¿De qué?
De realidades y ficciones
y novelas que no leo
De historias sin principios,
de bailes en tu salón.
De canciones y asonancias,
de pérdidas y ganancias,
victorias adjudicadas
al postor que menos dio.

¿De qué estoy hecha
si no de casualidades?
De metales, de retales
y caídas accidentales
a una cama que siempre está vacía
que es la mía.

¿De qué?

¿De qué tengo que estar hecha?
¿Qué pasta es esa que soporta el peso
de un perdón no pronunciado,
de un amor idealizado,
de una puerta en el pasado
que nunca voy a cerrar?
Dime,
¿Qué es lo que tengo y me falta
para ser yo y no mi alma
la que deambula buscando
tu cuerpo entre los fantasmas?

Te tengo y me faltas
como el miedo y el pudor
de perderme por las ramas,
de irme sin decir adiós.

¿De qué estoy hecha
si no de tus inquietudes?
Estoy hecha,
por derecho,
de las veces que me eludes.